lunes, 22 de diciembre de 2008

Argentina, domingo, 14/12/08



Check-out a las 10 de la mañana, como es muy habitual por aquí (para los viajeros, es un dato a tener en cuenta).
Sin un destino fijo y a falta de un bus próximo, andamos hasta la carretera principal y hacemos dedo. Nos recoge un carpintero que hace todos los rótulos de madera en la Vila del Pingüí y nos deja en Santa Rosa de Calamuchita, donde quedamos cautivados por un río bordeado por un verde prado y decidimos quedarnos allí.
Después de investigar exhaustivamente, muy a nuestro pesar hemos optado por la opción más barata: un magnifico apartamento en Santa Rosa, con todo lujo de detalles.
Primer picnic de nuestro viaje. El río a penas cubre 50 cm. en la parte más honda, así que después de extender los dos pareos que llevamos hemos puesto la cervecita de Joselito y el agua de Maria en una nevera natural.
Disfrutamos durante un par de horas de la tranquilidad de la zona, en la sombrita (el sol no se aguanta) hasta que recibimos la agradable visita de un grupo de niñ@s pubertin@s dispuest@s a amenizarnos la tarde con sus risotas, sus chillidos y demás sonidos guturales.
Al atardecer, de vuelta al apartamento, paseando por la vera del río, descubrimos una zona mucho más profunda.
Salimos en busca del unico cajero automático del pueblo, que para nuestra sorpresa fue desvalijado ayer, con lo que hasta mañana lunes no hay manera de sacar dinero, y estamos a cero. Intentamos comprar con tarjeta en varios comercios con la intención de que nos cobren un poco más y nos lo den en efectivo pero no pueden hacerlo… La suerte está de nuestra parte: de repente José recibe un abrazo súper efusivo, y al separarse descubrimos que es nuestro amigo Gaby. Nos sentamos a tomar una cerveza en uno de sus locales (Gaby la toca más que la baila) y nos invita a cenar un asado junto con los organizadores del encuentro de motos. Aceptamos encantados y sin comerlo ni beberlo nos volvemos a ver en el recinto del Motofest. Los motards nos acogen con los brazos abiertos y como el asado se demora un poquito (cenamos a las 2 de la madrugada) tenemos la oportunidad de conocerles a todos un poquito. Que pequeño es el mundo: hablando de todo un poco salió a la luz nuestro amigo Juanto (os acordáis del bilbaíno que viajaba con su novia Flavia en moto y con el que coincidimos en Perú?); Olaff y todos los demás le conocían! Juanto, te envían saludos!
Acabamos llegando a casa a las 4 de la madrugada acompañados por nuestro buen amigo Gaby. (foto 1: Olaff el Vikingo, organizador del evento)

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