Llegamos a La Serena a las 11:00. En la estación conocemos a Sylvia, una mujer atípica según ella misma se ha auto denominado y según apreciamos. Es anti-pinochetista y según nos cuenta, una revolucionaria. Nos da indicaciones sobre 2 museos (de G. González Videla y el de arte precolombino) y nos invita a las 15:00 a su casa, no sabemos muy bien a qué. Después de comer una muestrecita de la variedad de mariscos de la zona vamos allí y nos ofrece comida. Come ella sola y se le enfría porque habla y habla, sin parar y muy rápido.
Después de la mono-tertulia partimos rumbo a Santiago. Casi ocho horas de trayecto, con una hora de retraso, y una hora es lo que se esperan en la estación Ramón Andreu y su mujer, Silvia Muñoz, unos amigos de los padres de José que nos han venido a recibir.
A esas horas los pobres, aun nos proponen ir a cenar, y eso que mañana trabajan… Además ponen a nuestra disposición un móvil chileno y nos alojan en un céntrico hotel, ¡corriendo ellos con los gastos! (no nos alojan en su casa ya que viven en una zona residencial). Y hacemos un pequeño tour de ventanilla por el centro de la ciudad de camino al hotel.
3 comentarios:
Espero q a estas alturas el dedo de Maria se haya recuperado.
Cuando volvais a casa no vais a querer ver un autobus ni en pintura, menudas palizas q os pegais un dia si y otro tb.
Aqui sin mucha novedad.
Besos y abrazos para los dos
Menudo golpe se debió dar !!! ufff!!!
nos alegramos de que esteis en Santiago de Chile.
un besazo
Por cierto, UNA MARAVILLA DE PUESTA DE SOL !!!!
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