Comentamos con nuestra “familia adoptiva”, los Rodríguez Pinto, nuestra intención de retozar 3 o 4 días en un bonito pueblo costero, uruguayo o argentino. Por unanimidad nos recomiendan Pinamar, 350 km al sur-este de Buenos Aires. Allí nos dirigimos después de almorzar.
Sole y su hijo Fede, que es el que aparece en la foto a cuestas de José, nos acompañan a la estación y Fede nos despide efusivamente.
Pinamar cumple las expectativas; se trata de un pequeño pueblo con casitas de veraneo, rodeadas por unos bosquezuelos de pinos que en cuanto llegamos nos proporcionan la sombra justa para no achicharrarnos. Es genial como han respetado la línea de costa; todas las edificaciones están por detrás de una ligera duna que recorre toda la costa. Es curioso andar por algunas calles con arena de playa.
Hoy vemos la playa desde lejos; el día esta un poco nublado pero la predicción para mañana es buena.
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