sábado, 13 de diciembre de 2008

Bolivia, jueves, 4/12/08




A las 10:30 estamos “ listos”, también entre comillas porque el estomago de Dave parece ser que nota los síntomas del mal de altura.
Nuestros compañeros de equipo son: Victor (alias Pájaro Loco, como sigas por ese camino te abanico la nuca), Dave (holandés), Javier (belga) y Antonio y Oliver/Albert (estadounidenses; a Oliver lo estuvimos llamando Albert por error hasta que descubrimos que cuando decían “olbert” se referian al primer nombre y no al segundo).
A las afueras de Uyuni, topamos con unos trenes en descomposición. “Se buscan mecánicos con experiencia. Razón: cementerio de trenes de Uyuni”.
¡SALAR DE UYUNI! A la altura de las expectativas. Pasamos el día haciendo fotos artísticas, viendo las increíbles formas hexagonales y pisando y oyendo el romper de la sal bajo nuestros pies, así que parecemos niños petando plástico de burbujas.
Sal, sal, sal, sal, sal… todo a nuestro alrededor es sal, incluso la estructura y el mobiliario del hotel donde nos alojamos la primera noche.
En el centro del salar visitamos la isla Pescado (recibe este nombre por su forma), con unos impresionantes cactus, que por lo menos quintuplicaban nuestra altura.
Cenamos entre sal y con vino, mientras reímos comentando escenas de la película El gran Lebowski (María se ríe en diferido por razones idiomáticas). Que suerte con el equipo (sobretodo para María, que no sabe inglés!). Antonio y Oliver/Albert son muy cachondos.

No hay comentarios: