A las 5 menos 20 aparece Pájaro Loco en nuestra habitación. Antes había estado golpeando en una puerta que no era la de la habitación donde estábamos hospedados los de nuestro equipo! (en el hotel estábamos 3 grupos, y los otros 2 ya se han ido).
Al cabo de 5 minutos, gritos suyos y de otro guía porque no estábamos listos!!
Recogemos todo a la velocidad de la luz y a oscuras (ya que la luz está en la velocidad pero ausente en todo el “hotel”). Nosotros 2 somos los últimos en llegar al jeep, y llegamos gracias a que el resto del equipo ha retenido a Pájaro Loco, abriendo las puertas del jeep y agarrándole por el brazo.
La tensión se empieza a notar en el aire. No hemos recorrido cien metros cuando José cree haber olvidado, con las prisas y la oscuridad, su pasaporte. Problemas. 4 gritos por parte de ambos y el remate final de un “¡a la mierda!” enfurecido de José.
Es hora de ponerle los puntos sobre las íes. Todo sale a la luz: la falta de agradecimiento a los servicios de traducción simultánea de Jose, los gritos matutinos, la poca paciencia que ha tenido esta mañana a pesar de su equivocación con todo el equipo… No tiene perdón.
Bajo la mirada asombrada del resto del grupo, José se atreve a bajar para ir a por su documentación, corriendo el riesgo de que ese cabrón arrancara y lo dejara tirado.
Ufff… Por suerte parece hacer uso de razón y le espera… No sin advertirnos que no haría las paradas previstas para ese día.
Cuando José regresa le mete una bronca que te cagas al Pajarraco Cabrón, a la vez que le va advirtiendo: “Ya veremos, si no paras en los sitios previstos”.
Seguimos ruta bajo un incómodo silencio. Y paramos en los sitios previstos, ahora ya sin la traducción simultánea de José y con Pajarraco Cabrón intentando cumplir con su trabajo.
Hoy visitamos los guéisers (tan inmensos como apestosos), unas termas a más de 4.000 m, en las que los más cabreados no nos bañamos, y por último la laguna Verde, antes de cruzar la frontera con Chile hacia San Pedro de Atacama.
Tramitamos nuestra entrada al nuevo país, esta vez sin dificultades.
En San Pedro el grupo se disgrega (todos menos Dave hemos cruzado a Chile) por razones de alojamiento.
Parece ser (por lo hablado después) que somos los más afortunados: pagamos una habitación de 4 a precio de 2 y encima barato.
Decidimos aprovechar la tarde y vamos a visitar el valle de la Luna, de 17:00 a 21:00, puesta de sol incluida. La guía parece caída del cielo para compensar los percances con el pajarraco. Nos encantan las ganas y el entusiasmo que pone a su trabajo, que parece placer.
En la primera foto, José está reemplazando al Coyote temporalmente a la espera de que pase el corre-caminos.
1 comentario:
Caramba con este Pajarraco Loco !!! menudo despertar y lo que vino después.
Yo recuerdo a uno de estos en las islas Azores; empiezan muy bien pero les va cambiando el carácter hasta que un día parecen otros y se olvidan de que para tí son vacaciones y para ellos es trabajo.
Pero bueno como veo que está siendo uno entre los muchos guías que os estais encontrando...
ánimo y no olvideis, COMO OS ENVIDIAMOS !!!! Je je.
un besazo .
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