miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cuba, miercoles, 5/11/08


¡Es increíble!: ¡Incluso para tener invitados durmiendo en la casa hay que pedir permiso!
Primero vamos a un banco para comprar 40 CUC (+- 40 dólares cada uno). Después va al Ministerio de Inmigración, en el que gracias al buen afair de Alexis resuelven la papeleta, no sin que llegáramos a pensar en algún momento que tendríamos que modificar nuestro hospedaje.
Todos estos trámites se arreglan en apenas 3 horitas, después de sortear los diferentes obstáculos.
Finalmente nos quedamos nos dejan en la Habana Vieja y empezamos a callejear.
Como aun no tenemos pesos nacionales (en Cuba existe una doble economía: pesos nacionales y pesos convertibles, CUC, estos últimos equiparados al dólar; 24 pesos nacionales equivalen a un CUC) Isabel nos presta 50 pesos nacionales para poder acceder al transporte público y a la comida de los cubanos.
Para nuestra primera comida acudimos a una de las muchas casas particulares (dispensarios) en las que ofrecen, desde una ventanilla que da a la calle, pizzas, bocadillos, empanadas, bebidas caseras y flanes también caseros servidos en latos de refresco cortadas por la mitad. Pizza de jamón, refresco y flan de postre para cada uno, 50 pesos nacionales, es decir, hemos comido los 2 por 2 simbólicos dólares.
Hoy nos dedicamos básicamente a tener una percepción de la Habana. Vemos calles pintorescas, gente variopinta, viejas glorias coloniales, viejos cochazos…
Sobre las 7 de la tarde, cuando empieza a oscurecer, cogemos un ferry para cruzar la bahía de la Habana desde la Habana Vieja hasta la fortaleza de San Carlos de las cabañas, en la que a las 9 de la noche y todos los días del año se hace la ceremonia del cañonazo, en la que unos actores vestidos de militares españoles de la época disparan un cañonazo en aguas de la bahía de la Habana.
No está mal, pero creemos excesiva la entrada de 8 CUC (8 dólares) por persona. Hay muchísima gente y no se aprecia la ceremonia del todo bien. Seguro que hubiéramos disfrutado igual viendo el cañonazo desde el otro lado de la bahía y sin tanta gente.
Para salir de allí nos intentan cobrar 25 CUC para llevarnos hasta casa, con lo que agudizamos nuestros sentidos y empezamos a buscar alternativas. Este es el punto de inicio con el trasporte público cubano, el cual no funciona mal del todo, y además tiene un precio muy popular: un peso cubano los 2 por trayecto, es decir, 8 céntimos de €.
Alegria del pueblo cubano por el triunfo de OBAMA. Se empieza a respirar optimismo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si.. estoy de acuerdo... de momento lo estais haciendo muy bien... Nos teneis corroidos por la envidia... jejejeje
Y esto de enterarnos en diferido... da aún más intriga.. donde estareís realmente ahora???

Que recuerdos!!!!
La burocracia si es cubana es aún más surrealista... Los viejos cubanos de lo más sabio que hay... una pasada conversar con ellos...
Y cuidao con los enfermos del dolar!!!
Además de La Habana merece la pena visitar Trinidad... y su playa... Playa Ancón... y dar un paseo a caballo por la región de Pinar del Río... no está muy lejos y podeis hacer escapaditas de un día... Os digo por si acaso...

Un besito!!!
y a seguir disfrutando!

Anónimo dijo...

Hola! Que bueno que hayan llegado a Cuba! Que gratos recuerdos tengo de aquella Habana en donde el tiempo parecía no pasar...presta mucha atención a todo y principalmente intenta conversar la gente para que así conozcas la verdadera historia de aquel país...sus penas y sus alegrías...Solo VIVIENDO podrás entender lo que las palabras no pueden explicar.
Besitos

Anónimo dijo...

chicos, soy pili de getxo, he leido vuestros comentarios respecto al viaje y de verdad que me da la sensación de estar haciendo el recorrido. que pena no ser mas joven para viajar de esa manera. disfrutarlo mucho y que tengais mucha suerte. un abrazo para los dos

Anónimo dijo...

¡Qué ilusión, Pili! Como nos alegra eso de que te parece estar haciendo el recorrido. ¡Qué maja! Un beso desde Perú.
Maria.