sábado, 15 de noviembre de 2008

Cuba, viernes, 7/11/08


Esta mañana, al hacer la colada, nos sorprende que las lavadoras sean de carga superior, y que no haga falta taparlas durante el lavado, que dura entre 3 y 9 minutos. Suponemos que será por una cuestión de ahorro energético.
Hoy tenemos la oportunidad de acceder a los dispensarios de racionamiento con cartilla: acompañamos a Isabel en lo que es su ruta habitual por los diferentes dispensarios, en los que no siempre se encuentra la ración correspondiente.
Pasamos por la carnicería y recoge su ración de pollo mensual. 4 calles más arriba llegamos al dispensario en el que distribuyen las papas pero desgraciadamente hemos llegado demasiado tarde y ya no quedan. Otro día será… Aquí, a pesar de las dificultades, no dejan de persistir y siempre con una sonrisa en la cara.
Después de comer con Isabel en casa (tamal, maíz cocinado en su propia hoja), volvemos a Centro Habana. Gran odisea para conseguir papel de wc. Advertidos de que se estaba acabando en las tiendas, vamos en su búsqueda. Cuando por fin damos con él, en la estación de autobuses (en la que además hemos ido a consultar conexiones con otras ciudades), después de una larga cola, se agota justo un turno antes de que nos tocara.
Hoy es el día de las búsquedas. Ahora le toca el turno al zapatero. Para coser la mochila que le rompieron a Jose en el aeropuerto. No lo encontramos, pero eso nos permite penetrar un poco en las entrañas de la Habana, en las comunidades de vecinos, en las que llegamos a patios interiores que hacen de distribuidores de las viviendas, en las que acabamos conversando con sus vecinos.
Primera sesión de cine cubano. En casa. Hacerse el sueco.

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