sábado, 15 de noviembre de 2008

Cuba, jueves, 6/11/08


Para los que no hayáis estado en Cuba, sabed que hasta las cosas más básicas son difíciles de conseguir, sobretodo si estás, como es nuestro caso, alojado en una casa particular situada en una zona residencial lejos del centro. Estamos en el barrio Playa, a unos 4 km del centro de la Habana.
Salimos de casa con la intención de abastecernos para los desayunos de los próximos días, comprar jabón (para la ducha y para lavar), aparentemente algo muy sencillo. Primeros obstáculos: diferenciar tiendas de abastecimiento con cartilla de racionamiento y tiendas abiertas a los clientes en general. Segundo obstáculo: saber si en una tienda los precios están en pesos nacionales o en pesos convertibles, pues a estas alturas del viaje y viendo la disparidad de precios no siempre nos queda claro (es común que mucha gente acabe pagando en pesos convertibles un producto que está en nacionales).
Nos preparamos algo rápido de comer en casa y volvemos al centro de la Habana a callejear por sus barrios más céntricos. Seguimos alucinando con los edificios. Algunos están en tal mal estado que parecen deshabitados, ¡pero no!: vemos gente que entra o sale, o gente en el balcón, o ropa tendida… Cuando vemos algún edificio en buen estado es importante o es un hotel. Entonces son realmente preciosos, con su estilo colonial. Si hubiera dinero para restaurarlos todos, que son un montón, la Habana sería una ciudad hermosísima, como debió ser antaño. Ahora es una ciudad decadente. Y una ciudad de contrastes. Hay verdaderos contrastes entre unos edificios y otros.
Nos llama también la atención que haya mucha gente merodeando por la calle: niños solos, gente que parece que no tiene nada más a hacer que ofrecerse a los turistas a acompañarlos a cualquier sitio para ver qué les cae después… Se ofrecen a llevarte donde han oído que querías ir, o a un sitio que te recomiendan. Suelen recomendarte sitios para tomar algo, y luego te dicen que no lo han hecho para que les invitaras… ¡Y al cabo de un ratito te dicen que podrías invitarles!
Por la ciudad se empiezan a oír rumores de un huracán situado a unos 200 km de la costa y que en un par de días llegará a las costas cubanas, aunque aun no se sabe con certeza cual será la zona de impacto (¡Mierda! ¡Tendríamos que haber comprado más víveres!).

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